Sociología de la literatura infantil y juvenil de F. Morales Lomas y L. Morales Pérez

Esta obra ha sido publicada recientemente en Granada en Editorial Zumaya y aborda la problemática de la literatura infantil y juvenil. Consta de quinientas cincuenta  y dos páginas.
Sociología de la literatura infantil y juvenil es una obra imprescindible si se quiere penetrar en el conocimiento de la literatura dirigida a los jóvenes en la actualidad y esencial para conocer las claves de su funcionamiento. El conocimiento sobre el lector infantil, sus preocupaciones, su forma de acceder al texto literario y las claves de la animación lectora son trascendentes en esta obra que aspira a recoger de un modo amplio la visión de la literatura juvenil actual. Podemos encontrar las funciones y temáticas habituales de la literatura infantil y juvenil, la estructura formal y la sistematización de las obras, la construcción de los personajes y los argumentos, el desenlace de los conflictos. Pero también se intenta dar respuesta a preguntas sobre el valor de esta literatura y su repercusión en la sociedad actual. En un momento en que el lector infantil y juvenil tienen una gran importancia en el panorama editorial los autores de esta obra profundizan en las obras de este momento pero también hacen una amplia exploración de lo que ha sido la literatura infantil a lo largo de la historia, centrándose en los géneros y las formas de creación y en autores fundamentales como Juan Ramón Jiménez, y desarrollan la semblanza del lector infantil y juvenil, la importancia de la familia, la escuela y el profesorado en la formación del lector, así como en la calidad de los textos literarios.

La literatura no es una disciplina que se haya desentendido nunca del lector. Esto significa que cuando determinamos la existencia de un texto literario, inmediatamente también debemos prescribir la existencia de un lector. No hay literatura sin lector. La literatura no la crea el autor para sí. La literatura necesita del otro (de un lector diferente al escritor) para sentir que el proceso de producción-creación se ha completado. Cuando esto no sucede, la literatura pierde la esencia de objeto artístico. Un objeto artístico ha nacido para ser contemplado por el mayor número de personas. Una obra literaria ha sido creada para ser leída por el mayor número de lectores. Pero está claro que, según algunos críticos, cada libro tiene sus lectores y, en consecuencia, cada obra literaria tiene su propia conformación final como hecho estético:

Una observación atenta demuestra que el libro también depende del lector. No sólo del lector como intérprete inteligente y custodio histórico de su contenido, sino del lector como destinatario obligado del mensaje estético. Una obra que no encontrara eco propicio en él, quedaría esterilizada en su propia impotencia. Y aunque el autor al crear no lo tenga en cuenta o finja luego orgulloso desdén, escribe al cabo para el lector .

El lector necesita de la obra literaria tanto como la obra literaria necesita del lector. Son vasos comunicantes que determinan su principio vital y su consistencia creadora en la fatalidad de estar unidos. ¿Piensa el escritor en el lector cuando escribe su obra literaria? Evidentemente sí. No tendría sentido lo contrario:

Durante los muchos años que llevo dedicados al oficio de escribir he escuchado varias respuestas a esta pregunta. Una de las más comunes, por ejemplo, es la del escritor que dice que escribe para sí mismo, que no escribe para el lector, que no piensa en el lector, y que ni siquiera le importa que lo lean. Mi opinión es que estos autores no dicen la verdad. Quizás por miedo al rechazo… quizás por arrogancia… no sé por qué, no soy siquiatra, pero la verdad es que no puedo creer que una persona dedique meses o años a escribir una novela y que luego realmente no le importe si el libro se lee .

El escritor sólo tiene sentido en el lector, evidentemente. Lo que no significa que el lector juega el rol de impositor de un tipo de literatura (a veces sin duda sí), porque si esto fuera en términos globales del modo prefijado estaríamos ante el declive del hecho literario y ante la presencia omnímoda del mercado. Éste acabaría arrasando la literatura. Creo que en estos términos se impone una cierta libertad. El lector es libre para elegir y también el escritor es libre para elegir a sus lectores. ¡Ah! Pero, ¿el escritor elige a sus lectores? Directamente no, pero indirectamente sí. El producto estético va a permitir la presencia de unos u otros lectores. Está claro que si el tipo de literatura elaborada es de corte intelectual, el escritor sabe que su número de lectores será menor y con un nivel determinado de formación cultural.
Hay autores que tratan de escribir para todos:

De hecho, esta es la escritura más difícil. Pablo Neruda dijo que el poema más difícil de escribir es el poema sencillo, el que dice cosas profundas pero de manera clara. Es muy difícil encontrar siempre este balance.

La escritura para todos debe ser el objetivo final, sin embargo, esto no siempre es posible por múltiples razones. Por ejemplo, el Quijote (si no está adaptado) no podrá ser entendido nunca por un niño de seis años. Si algún educador sospecha que un niño de seis, siete u ocho años puede ser un lector del Quijote es que no ha entendido el proceso que va del lector al escritor y viceversa:

El autor se dirige a un lector tipo, más o menos idealizado, para el que esos elementos del texto que orientan el sentido de la obra tienen un significado. Presupone, por tanto, un mínimo contexto, no solo lingüístico (necesidad de conocer el mismo código) o espacio-temporal (se dirige, en primer lugar, a sus contemporáneos), sino también cultural (entendido en un sentido amplio), que permitirá al lector llevar a cabo una lectura coherente .

Hay escritores que escriben para su público. Los escritores burgueses para la burguesía, los escritores obreristas para el proletariado y los escritores de literatura infantil para los niños, etcétera. Existe este modelo. De hecho, durante muchos años se dijo que el teatro de Jacinto Benavente estaba creado para la burguesía y ésta era la protagonista de sus textos y, a la postre, la que asistía a sus representaciones. Jacinto Benavente se declaró así un escritor burgués. Y en honor a ello la concesión del Nobel no fue sino una concesión de la burguesía a sí misma. Menos suerte cupo a los «rojos» Galdós o Zola. También hubo una literatura de escritores social-realistas cuyos protagonistas eran obreros o gente del campo, y a éstos (se suponía) iba dirigido su producto.
¡Qué vamos a decir de la literatura infantil, tenemos todo un libro para decirlo! Al igual que en su momento histórico la nobleza determinaba el modelo literario que conducía sus intereses como clase:

El modelo de caballero medieval está conformado por elementos brindados desde dos flancos: desde el modelo de caballero existente en la realidad extraliteraria y desde el otorgado por el género literario en que se inserta el personaje .

¿Sobre qué premisas si no se amparan obras como Amadís de Gaula o Tirante el Blanco que bien podrían pasar aunque se hallen fuera de los circuitos al uso por novelas juveniles? Víctor Alvarado nos indica algunos ejemplos:

El escritor del siglo XVII no poseía un público virtual, su lector era específico, y con él experimentaba una innegable complicidad, pues pertenecían al mismo mundo y defendían y protegían la misma escala de valores (…) Más tarde, en el siglo XVIII, a pesar de que la mayoría de los escritores siguen perteneciendo a la burguesía, viven un cambio notorio en comparación con el siglo anterior (…) Aparecen dos tipos de lectores opuestos entre sí, motivo por el cual el escritor del siglo XVIII se caracteriza por la tensión que experimenta ante ellos. Por un lado, la clase dirigente ya no cree en su propia ideología, pero a pesar de eso hace todo lo posible por mantenerla, pidiéndole al escritor que le ayude en tal empresa. Para la clase dirigente no importa que el escritor «no tenga miramientos, si así lo desea, en su severidad, pero que procure por lo menos un poco de libertad a una ideología que se marchita, que se dirija a la razón de los lectores y la persuada a adoptar dogmas que, con el correr del tiempo, se han hecho irracionales» (1990, 113) .

En consecuencia, la literatura es un río vital cuya singladura última pertenece al lector que siempre será un referente para el escritor pero, sobre todo, el lector no es la persona que asiste pasiva al discurso literario sino que será, en última instancia, el «segundo escritor» de la obra, el escritor con el que se completa definitivamente la órbita del acto de creación:

La capacidad de comprensión del lector con respecto a una obra determinada depende en gran parte de su mayor o menor afinidad temperamental con el autor de la misma. Los sentimientos que mejor comprendemos son aquellos análogos a los que nosotros mismos experimentamos .

Pero no sólo ya en términos de comprensión solamente, sino de elaboración propia de la obra literaria. Algunos prefieren hablar de bibliopsicología para expresar esas relaciones necesarias que determinan, por ejemplo, que estemos hablando de literatura infantil, etc. Y aquí está la génesis del discurso literario como en su momento transmitieron Humboldt y otros:

Las palabras, figuras, etc., si bien transmiten sonidos, líneas, etc., no transmiten contenidos: los excitan; provocan en el espíritu receptor una reconstrucción de experiencias psíquicas individuales, por asociaciones sucesivas. Esto es: las sensaciones auditivas o visuales actúan como estímulos y hacen surgir del fondo del recuerdo (experiencia) imágenes semejantes, mediante la combinación de los elementos ya depositados en la conciencia .

´ Todo ello nos anima a pensar que, para que la esencia del discurso literario infantil tenga sentido y el proceso circular alcance el éxito adecuado, se tiene que dar una coyuntura específica entre el escritor de literatura infantil y el niño/a, de modo que la creación en los ojos del niño acabe definitivamente por elaborar la obra literaria. Si no sucede así, las obras literarias tendrán un objetivo pero nunca el reconocimiento de la infancia o la adolescencia. Pero, ¿qué determina esta simbiosis? Los bibliopsicólogos hablan de la capacidad de comprensión de la obra literaria en función de que proyecte los mismos sentimientos que nosotros proyectamos (identidad sentimental). Esto se produce, pero también otros elementos: entretenimiento, gusto estético, comprensión textual, aprendizaje…

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Medallas Ateneo 2011: discurso del Presidente del Ateneo de Málaga

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades.

Compañeros y compañeras de la Junta Directiva del Ateneo de Málaga.

Ateneístas y amigos.

Señoras y señores…

Saludo y agradezco especialmente la presencia y la participación en la entrega de las Medallas de:

  • La Viceconsejera de Cultura de la Junta de Andalucía.
  • La Directora General de Infancia y Familias de la Junta de Andalucía.
  • La Vicerectora de Cultura de la Universidad de Málaga.
  • El Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Málaga
  • La Diputada de Cultura de la Diputación Provincial de Málaga.

Dice el psicólogo y pedagogo Jerome Bruner, referente de la pedagogía contemporánea, que el aprendizaje es un proceso activo, de asociación y construcción del conocimiento, en el que la curiosidad innata del ser humano es esencial.

Las Medallas Ateneo, tras un riguroso proceso democrático de selección, son este año, un reconocimiento a personas que dedican su vida a la creación, a la innovación, a la solidaridad y a la investigación al servicio de la vida. Su curiosidad innata les llevó a descubrir y a construir nuevos conocimientos, nuevas formas de comunicación y nuevas razones para convertir el acogimiento en cultura.

El Ateneo de Málaga se identifica así con una forma de entender la cultura como un compromiso intelectual que incita al progreso social desde la  ética universal.

Éste es el verdadero sentido humanista y ateneísta de la cultura: el conocimiento y la razón contra la ignorancia y el pensamiento acrítico.

Una cultura dinámica, diversa y provocadora, que incite a la reflexión, a la discrepancia respetuosa y a la democracia como forma de vida y no sólo como mecanismo electoral.

Para ello, necesitamos historiadores para la memoria, científicos al servicio de la vida, escritores que movilicen la imaginación, artistas que provoquen otra forma de entender la realidad, personas solidarias que nos enseñen el camino de la cooperación, economistas que innoven modelos financieros más justos; políticos sin privilegios, que revaloricen la política como la excelencia cultural de un país, haciendo de ella un medio y no un fin.

Necesitamos, sobre todo, maestros y profesores que eduquen en el sentido crítico y despierten la curiosidad y el amor por la cultura, verdadera diosa de la sabiduría y de la justicia social.

“¿Qué he hecho yo para merecer este honor?” –me dijo Cristóbal García Montoro al comunicarle la concesión de la medalla.

Alberto y Marisol, Presidente y Secretaria de Hogar Abierto, me contagiaron de optimismo por la forma tan efusiva, tan vitalista de acoger la noticia.

José Antonio Garriga Vela dijo: “Al día siguiente de la entrega de Medallas, presento un libro en Barcelona. Llegaré con el tiempo justo a la presentación, pero no puedo faltar a esta Medalla, que es lo más importante para mí”.

Pepa Caballero se lamentaba de no tener  más lágrimas para llorar, “pero si una sola me quedara –dijo-, la derramaría en este momento”.

Salvador Perán Mesa, sorprendido, exclamó: “Pero si yo no he hecho nada…”

Enhorabuena a los cinco por haber contribuido con la difusión histórica, la innovación artística, la creación literaria, la investigación bioquímica y la cultura del acogimiento, a engrandecer  el hecho cultural de Málaga y desde Málaga.

Recordando las palabras de Alfonso Carlos Comín:

“Creo que lo esencial de la cultura es que acerque al hombre a la verdad, que lo haga más justo y más libre. Acercar al hombre a la verdad, por el camino que sea, por los vericuetos que estén a nuestro alcance, palabra, color o imagen”.

Y para que hoy se produzca este acercamiento, van a contribuir:

  • La obra social de Unicaja, que nos ofrece este sorprendente espacio de la Sala María Cristina.
  • La joven orquesta Ensamble Elegance, dirigida por  Francisco Ruiz, gracias a la gestión del Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Damián Caneda y del Presidente de la Fundación Musical de Málaga, Manuel Sánchez Beneditto.
  • Una excepcional locutora de la Cadena SER, Lola Calvillo, conducirá el acto.

A todos, nuestra gratitud por compartir con nosotros la fiesta de la cultura, las medallas Ateneo 2011, una prueba de nuestro modelo innovador, sugerente y comprometido.

Mi felicitación más sincera a los galardonados por haber utilizado el derecho, que casi era un deber, de expresarse con ingenio y maestría en los diferentes lenguajes del conocimiento.

Os animo a seguir trabajando por hacer cosas extraordinarias en vuestra vida, incluso superando las que ya habéis hecho.

Y nunca dejéis de creer que la investigación, las palabras, el arte, la ciencia y la solidaridad… sí pueden cambiar el mundo.

Muchas gracias.

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Tertulias Pedagógicas: Una tarde con Miguel López Castro…

“ Totalán en busca de una teoría ecológica en relación con el entorno”.

El pasado día 30 de noviembre tuvimos la satisfacción de contar  con la presencia y la charla amena de Miguel López Castro:

Miguel López Castro es y ejerce de maestro en Totalán desde hace 20 años, y fue el director del colegio 8 de esos años. Compatibiliza esta docencia con la de profesor asociado en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. Es pedagogo y doctor en pedagogía”.

Ha sido pionero en la introducción del flamenco en el curriculum escolar, desde hace 25 años desarrolla esta labor y fruto de ese interés y trabajo son las publicaciones, entre otras: “Flamenco y Valores: una propuesta de trabajo escolar”, “ Introducción al flamenco en el currículo escolar”, El cante de Jabegotes”, “Salvador Rueda y el flamenco”, y su tesis, “La imagen de las mujeres en las coplas flamencas: análisis y propuestas didácticas”. Maestro e investigador incansable que ha compartido su saber y su experiencia en torno a temas como la Coeducación, Educación Ambiental y Didáctica del Flamenco, dirigiendo diferentes cursos en la Universidad Internacional de Andalucía y en todos los Centros de profesores de nuestra provincia así como numerosas conferencias en las diferentes provincias andaluzas y Universidades.

Además de la investigación la innovación ha sido una preocupación permente durante su vida profesional. Ha pertenecido a REMA (Movimiento de Renovación Educativa Malagueña) y en estos momentos pertenece al Grupo de Trabajo que por encargo de la Consejería de Cultura y la de Educación de la Junta de Andalucía está trabajando en la inclusión del Flamenco en el currículo del sistema educativo.

El programa de Televisión Club de las Ideas (de Canal Sur Andalucía) le ha dedicado más de una decena de programas a sus experiencias en la escuela. Recibió el segundo premio en la III edición de los Premios Rosa Regás a materiales didácticos coeducativos con el trabajo mencionado: “La masculinidad y feminidad patriarcal desde la jabera como proyecto de integración”.

Miguel, vino a contarnos la trayectoria del colegio en los últimos 20 años.  Un colegio pequeñito en una localidad también pequeña que ha venido teniendo como seña de identidad la participación activa de de todos los sectores en la vida del centro: desde el funcionamiento de las aulas hasta la toma de decisiones  a todos los niveles.
Implicar al alumnado en la dinámica del colegio, así como implicar a las familias y a las mismas instituciones de la localidad, no es tarea de un día.  Pero, además, la labor del centro ha tenido como norte -y sigue teniendo – entre otros, el cultivo de los valores ecológicos y coeducativos  Miguel nos narró  trabajos de investigación del alumnado sobre el entorno e iniciativas que a lo largo de estos años se han ido consolidando. El trabajo por proyectos o de investigación, las asambleas y el espíritu cooperativo han presidido las iniciativas para lograr una mayor integración, participación de las familias y del tejido social del pueblo en la vida escolar.
En el año 2000 la Junta de Andalucía y ADEAC concedió al colegio la bandera de Ecoescuelas,  siendo este centro, junto a otros cuatro,  el primero en recibirla en Andalucía.
Fue una amena y estimulante tertulia, por lo que desde aquí agradecemos a Miguel su esfuerzo y felicitamos al claustro del centro por la labor que vienen realizando.

Manolo Alcalá

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Reconocimiento al Ateneo en el Día de la Constitución 2011

Reconocimiento Subdelegación del GobiernoA continuación pueden leer la intervención de Diego Rodríguez, Presidente del Ateneo de Málaga, agradeciendo el reconocimiento al Ateneo de Málaga del Gobierno:

Sr. Subdelegado del Gobierno.
Sr. Alcalde.
Sra. Delegada de Gobierno de la J.A.
Autoridades.
Señoras y señores.
En aquel ambiente de dictadura, 1966-68, el Ateneo de Málaga nació con dos objetivos muy definidos: la recuperación de la democracia mediante una Constitución, y movilizar a la sociedad malagueña a favor de la creación de la Universidad.
Fueron tiempos difíciles en los que el Ateneo, siempre vigilado –cita del profesor Fernando Arcas-, supo fortalecerse como un espacio intelectual que impulsara nuevas ideas en los diferentes ámbitos de la cultura y de la participación ciudadana de las diferentes ideologías que configuraban el momento histórico de nuestro país.

Llegó, por fin, la Constitución, norma suprema de la convivencia democrática.
Llegó la Universidad a Málaga, fundamental para la igualdad de oportunidades en el acceso al conocimiento.
Llegó la autonomía andaluza, y en el balcón del Ateneo de la Plaza del Obispo apareció la primera bandera verde y blanca.
Y como sólo lo que permanece es real -decían los filósofos griegos-, después de 43 años, el Ateneo sigue creciendo en ideas, en dinamismo y en participación ciudadana, con el objetivo de contribuir a la excelencia cultural de Málaga.
Este reconocimiento que hoy se nos otorga, llega en un momento oportuno, un momento de crisis económica y social que también afecta al Ateneo.
Y lo recibimos desde la convicción de que un Ateneo de prestigio sigue siendo necesario en cualquier lugar del mundo, donde un grupo de ciudadanos se propongan, como lo hicieran aquellos arriesgados fundadores del Ateneo de Málaga, hacer de su ciudad un espacio más culto y más libre.

Gracias a mis compañeros y compañeras de la Junta Directiva por la ilusión con que llevan a cabo los proyectos que desarrollamos.
Gracias a quienes habéis decidido reconocer hoy nuestra aportación a la cultura y a la vida democrática.
Gracias en nombre de tantos ateneístas que han trabajado de forma altruista por un modelo cultural, que sigue fomentando el sentido crítico del conocimiento como instrumento de libertad, la que hoy nos permite celebrar la Constitución, por la que el Ateneo dio lo mejor en aquellos vigilados años de su historia.
Muchas gracias.

La narrativa de Pablo Aranda por Morales Lomas

El escritor malagueño Pablo Aranda forma parte de un colectivo de autores nacidos en Málaga o afincados en ésta que han alcanzado cierta notoriedad en los últimos años gracias al éxito más o menos amplio obtenido con sus obras. Entre ellos podríamos citar a Rafael Ballesteros (más conocido como poeta), que con la pentalogía La muerte tiene la cara azul conquistó el Premio Andalucía de la Crítica de 2010, Campos Reina (desgraciadamente fallecido), Antonio Soler, Juan Madrid, Guillermo Busutil, José A. Garriga Vela, José Manuel García Marín, José Antonio del Cañizo, Emilio Calderón, A. Gómez Yebra, Francisco Fortuny, Juan Francisco Ferré, Alfredo Taján, Jacinto Muñoz Rengel, Carlos G. Navarro, J. M. Villalba, Antonio J. Quesada, Mario Virgilio Montañez, Javier Labeira, J. Francisco Guerrero López, Andrés J. Reina…, o el que esto suscribe.
Pero Pablo Aranda apenas si era conocido antes de la fecha de 2003 en que publica La otra ciudad. No había noticias sobre él y ésta es de hecho la fecha de inicio de su trayectoria literaria que se ha consolidado en poco tiempo, siendo uno de los narradores actuales andaluces que ha alcanzado más notoriedad junto al cordobés Pérez Azaústre, al sevillano Isaac Rosa o a los granadinos Pérez Zúñiga y Ángel Olgoso.
De hecho algunas de las obras de Pablo Aranda han obtenido premios literarios, y gracias a ello han sido publicadas. En 2002 quedó finalista del Premio Primavera con su novela La otra ciudad (2003). A ella hay que sumar en los últimos años el I premio Sur de novela corta con Desprendimiento de rutina (2003), El orden improbable (2004) y Ucrania (2006), que obtuvo II Premio Málaga de Novela. Recientemente también ha obtenido por una obra de literatura infantil y juvenil, Un pirata en la bañera, el II Premio Ciudad de Málaga de Literatura infantil. Todo ello nos indica que la suerte de los premios y su calidad literaria han sido algunas de sus principales aliadas.

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