Anoche tuvimos la oportunidad de comprobar en el Festival de Málaga que los problemas relacionados con el ámbito escolar no se dejan analizar fácilmente, y que no es sencillo ofrecer claves que permitan entender y aun menos abordar asuntos como el del acoso.
Corbacho, animador experimentado que se ganó al público en la presentación con la profesionalidad que le caracteriza, y Juan Cruz trajeron una historia convencional que quizás aporte alguna novedad a quienes no estén en contacto con los jóvenes, y que seguramente atraerá a bastantes adolescentes a las pantallas (de cine, de ordenador, de TV, …)

El guión avanza con un ritmo que no se hace pesado y hay momentos logrados en los que la narración habla con imágenes y no sólo con frases puestas en las bocas de los personajes; como el que refleja cómo el trabajo de los padres siempre obliga a posponer la atención a los hijos, o la relación que va creciendo entre el protagonista acosado y el propietario de la pizzería en la que la familia cena cada noche, que sustituye a los padres dedicándole al chico el tiempo que ellos no tienen.
Pero lo que abunda en la película son las simplificaciones, la ausencia de claves psicológicas que permitan entender a los personajes, y el menosprecio por el mundo de profesionales que rodea a los jóvenes.
Especialmente maltratados resultan psicólogos y terapeutas, que en pocos segundos son despachados como expertos que no entienden a los jóvenes. Los profesores, que no se enteran de lo que ocurre a su alrededor, reciben también su ración de tópicos: están hartos de su trabajo y se van a criar vacas -”ya que voy a tratar con animales al menos que produzca algo”-, o añoran la mano dura, o se equivocan completamente al intentar explicar los problemas que tienen delante.

Es probable que no pretendieran explicar con el más mínimo rigor el problema del que se ocupan, o al menos uno quiere creerlo; y seguramente el objetivo será contribuir a llamar la atención sobre esta lacra. Pero si hacer reir no es fácil hacer pensar no lo es menos.

Hay que destacar el oficio de ese nutrido grupo de actores y actrices que suelen hacer secundarios como Elvira Mínguez y Lluis Homar y que en estas películas en las que el elenco está compuesto por profesionales y amateurs, sostienen la credibilidad del relato.
Aun así todo el teatro en pie brindó un aplauso generoso a todo el equipo, alcalde de Hospitalet incluido, que acudió a la presentación.

Y no está mal que los problemas de la educación ocupen un pequeño espacio en la actualidad de vez en cuando.

Entradas relacionadas

Escribe tu opinión