Hace algún tiempo me di de alta en Facebook después de recibir un par de invitaciones de amigos que no viven en Málaga. A pesar de que, en mi opinión, las herramientas que sirven para crear redes sociales utilizadas para estar en contacto con otras personas no son tan prácticas como las videoconferencias, o el correo. Pero, ¿quién le dice que no a un amigo?
Para resolver dudas o buscar información complementaria los foros y los portales específicos suelen ser la mejor opción; por ejemplo, sobre seguridad en internet, o para dar soporte técnico con los ordenadores y la web.
Y para crear espacios de ocio, sólo tienen interés para mí por la curiosidad de conocer el terreno digital en el que se desenvuelven cada vez más nuestros adolescentes. Y aunque esta podría ser una buena razón para adentrarse en alguna de ellas, la ubicuidad virtual tiene un precio demasiado alto. No me queda mucho tiempo para mantenerme activo dentro de comunidades como Myspace o Facebook; ni siquiera en Tuenti, en la que he pensado alguna vez al ver al alumnado conectarse.
Tampoco es estímulo suficiente comprobar que el mundo es un pañuelo también en internet. Y estoy convencido de su utilidad para las empresas, o de su eficacia para coordinar iniciativas ciudadanas de todo tipo.
Pero lo cierto es que después de unos meses mi actividad en Facebook se reduce a responder algún mensaje y a aceptar alguna invitación más para engrosar alguna lista de amigos. Desde luego no me expongo con vídeos o fotos, teniendo en cuenta las carencias que ha demostrado en materia de privacidad, las precauciones que han de tomarse con los contactos y las dificultades para darse de baja.

Me parece que las redes sociales que se tejen sin necesidad de artilugios en países como el nuestro hacen innecesarias las soluciones virtuales. Y entiendo que en lugares como Dinamarca, de donde procedía una de las invitaciones para registrarme en Facebook, haya un número muy elevado de usuarios de esta red.
También creo que se pueden crear redes sociales muy eficaces con agregadores de blogs como Planeta Educativo y Aulablog. Estos portales ha demostrado la capacidad para reunir en torno a un proyecto a multitud de docentes que nos leemos desde hace tiempo, generando un rico intercambio de ideas y experiencias.
Pero de repente llega el huracán Internet en el aula, de intensidad máxima, que ha arrastrado a toda la comunidad educativo-bloguera y que está dejando a su paso iniciativas, debates, inquietudes, amistades virtuales, … Y eso que estamos en fechas en las que el calvario de cifrar el aprendizaje y la progresión del alumnado reduce el tiempo libre a su mínima expresión.
Tengo que admitir que esta red social, creada con Ning, me ha permitido experimentar la utilidad de estas herramientas. Su aplicación con una finalidad profesional en un proyecto concreto le da mucho más sentido. La agilidad que proporciona para compartir ideas y propuestas, y para poner en contacto a toda una comunidad docente de muchos países distintos la hace preferible a otras herramientas, y desde luego es perfecta para preparar un congreso; todo un acierto de José Luis Cabello.
En pocos días varios cientos de docentes interesados en las TIC, la innovación, la reflexión sobre lo que hacemos nos hemos sumado a este espacio compartido que permite interconectar islas y contribuir al deshielo del sistema de educativo, siguiendo la imagen de Pedro Villarubia.
Y la necesidad de estar en contacto y compartir experiencias, reflexiones y buenas prácticas es un hecho. Como vemos en casos como el de los CIO que van circulando por distintos blogs. Que quizás podrían encontrar una sede más ágil en Ning.
Y la facilidad de uso permite, una vez más, aprendo haciendo; el gran secreto de la humanización de internet, que cada vez hace más visibles a las personas que hay enfrente de los monitores.
Lo que me interesa de mi cambio de opinión sobre las herramientas para crear redes sociales es que de nuevo compruebo que cada una cumple mejor que otras unos determinados objetivos y que suele ser buena idea esperar a que llegue la ocasión de utilizarlas con sentido. Es una forma de prevenir el mareo ante el vértigo de la web y la multitud de servicios aparecen.
Y ya estoy dándole vueltas a la utilización de Internet en el aula en clase como punto de partida para algún proyecto en algún momento. Es otra utilidad más que puede tener.

Aquí tenéis uno de los excelentes vídeos de Common Craft sobre las redes sociales, que explica muy bien su funcionalidad.
Y aquí tenéis más información sobre las redes sociales
, a cargo de Maestros del web.

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