Hay muchas razones por las que merece la pena participar en encuentros de docentes, de esos que tienen ganas de complicarse la vida. Si alguna vez habéis estado en alguno seguro que las conocéis. En el caso de #opengamba yo destacaría una que no siempre se da: la oportunidad.
Convocar una reunión en los primeros días de septiembre para discutir y valorar cómo abordar nuestras programaciones, cómo desarrollar el PBL en el aula, o qué obstáculos tendremos que afrontar durante el año es algo que tendría que figurar en los calendarios de trabajo de todos los centros educativos; sencillamente no hay otro momento en el que tenga más sentido. Si a ello le sumamos las particulares circunstancias del curso que se nos viene encima y la imperiosa necesidad de recibir estímulos positivos en medio de este despropósito global, no se me ocurre mejor modo de afrontar la coyuntura que disfrutar de un fin de semana en un Cabo de Gata aderezado con excelente compañía, gambas exquisitas (también la paella estaba muy rica), playas de agua cristalina vacías de turistas … Sí; tendrías que haber venido.

Tampoco es pequeño el valor terapéutico implícito en la manifestación pública de temores y dudas ante un cambio metodológico que implica nuevos procedimientos, distintas dinámicas de aula, nuevos instrumentos de evaluación, incluso nueva concepción de la misma, e incluso inseguridades legales … Juntos el miedo al cambio se hace pequeño.

Otro de los incentivos garantizados en estas citas es el descubrimiento de personas valiosas que uno suma a la larga nómina de docentes que hacen grande esta profesión; nunca falla. Como fuimos unos treinta no voy a correr el riesgo de olvidar a nadie.
Y cómo olvidar el reencuentro con los que ya hemos compartido buenos ratos: qué os voy a contar.

En cuanto al contenido de los debates, yo destacaría el que trató sobre cómo hacer la programación cuando optamos por PBL. Destacamos la importancia de no encorsetar el diseño de proyectos con esquemas rígidos; los proyectos son muy diversos y heterogéneos. Aun así puede ser útil una guía para que quien empieza y por ello se mencionó la de ICOBAE (es esta), que fue completada con otras entre las que yo destacaría la de Daniel Sánchez (@dasava), aportada vía Twitter. Hay más que podéis encontrar en el documento elaborado por Juan Sánchez Martos a partir del hashtag #opengamba y publicado en su blog; os recomiendo que leáis su entrada.
También os sugiero consultar la lista de enlaces que recopiló Rodolfo Líberton (@dounne) durante la sesión.

Aunque ya lo hemos dicho en muchos encuentros no está demás repetirlo: la narración de los procesos y los productos que obtenemos es vital; invitar a narrar al alumnado y a la familia es esencial para dar visibilidad al trabajo por proyectos. Y por ello la presencia de padres en #opengamba también hay que subrayarla. Necesitamos como nunca a la familia dentro de la escuela y también fuera de ella. Habrán de ser nuestros mejores valedores y por ello nos planteamos en el encuentro la posibilidad de entender los centros como un recurso frente a la crisis, como una ayuda para la comunidad. Juan Sebastián Fernández Prados nos explicó que esto se llama aprendizaje-servicio y que hay un blog imprescindible sobre este tema: el de Roser Batlle.

Los equipos directivos también se llevaron una ración de conversación; sin su impulso es imposible una apuesta de futuro. Y a veces habrá que tirar de ellos con todas nuestras fuerzas. Entre los que echamos de menos en Almería destacan algunos brillantes directores que tienen que servirnos de referencia y que finalmente no pudieron venir; el lado positivo es que estuvieron muy bien representados por los que sí pudieron asistir.

De las muchas aportaciones interesantes que pudimos escuchar destacaría las que corrieron a cargo de Sofía Deza (@sofiadeza), una compañera que puso a disposición de todos sus diez de años de experiencia trabajando por proyectos; un privilegio para quienes queremos apostar por el PBL. Leed su blog.
También descubrí programas muy atractivos que desconocía como COMBAS y PICBA gracias a Alberto García (@algarciadiaz) que tenía experiencia participando en ellos.

También decidimos apostar por Proyéctate como espacio para compartir proyectos, dudas y reflexiones sobre PBL. Tener un espacio de encuentro puede ayudar mucho a la extensión del trabajo por proyectos.

En la lista de menciones ha de figurar necesariamente la apuesta del CEIP Antonio Devalque por el PBL, ojalá en mi centro seamos capaces de hacerlo alguna vez, y, por supuesto, la labor de maestro de ceremonias de José Luis Castillo. Simplemente, un maestro; gracias.

Para terminar esta crónica urgente e incompleta, otra de las conclusiones que no por reiterada es menos relevante: la redes profesionales son hoy más necesarias que nunca. Nos proporcionan un refugio seguro y permiten crear espacios protegidos frente a los desmanes; dentro de ellas uno se siente invulnerable por momentos lejos de las brigadas que incendian la escuela pública. Por eso hay que seguir recitando libros en el bosque; por eso tenemos que salvar todas las ideas que podamos.

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4 Opiniones en “La oportunidad de #opengamba12”
  1. Nicolasa Quidman dijo:

    Me encanta tu crónica, y tu actitud zen pero tan proactiva :) ))

    Abrazos,

    María

  2. Guida dijo:

    Gracias por la crónica. Muy útil para los que no pudimos estar.

  3. Alicia dijo:

    Hola Jose María. Gracias por la crónica. Está claro que me perdí un buen encuentro..Intenté seguiros por twitter y comparto la idea de que cuanto más enseñen los docentes sus trabajos a las familias, mayor nivel de implicación. Yo estoy deseando que me hagan partícipe. Saludos!!

  4. José Mª dijo:

    Muchas gracias por vuestros comentarios; aunque andamos de cabeza en este comienzo de curso es necesario contar lo que hacemos también cuando nos reunimos.
    En cuanto al espíritu María, la proactividad al final es una estrategia para movilizar recursos ajenos y también propios. El contagio a tu entorno hace posible que cuando decae tu impulso sean los demás los que te permiten seguir con ganas.
    Un abrazo.

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