La llegada masiva de miniportátiles para el alumnado va a convertir en una prioridad un objetivo actitudinal a la hora de desarrollar la competencia digital: el uso responsable de las TIC.
De él tendremos que ocuparnos en todos los niveles y ámbitos de la comunidad educativa, y así sería conveniente incluir en el Plan de Acción Tutorial estrategias y actividades encaminadas a educar en el uso responsable de las TIC. Deberíamos incorporar a los planes de Convivencia de los centros normas y actuaciones en relación con esta cuestión. Y como la acción coordinada siempre es más eficaz, creo que deberíamos fomentar la inclusión explícita de este objetivo dentro de los curriculums de las distintas áreas para concienciar al alumnado sobre la necesidad de trasladar al ámbito virtual la exigencia de respeto hacia todos los miembros de la comunidad educativa a la que están acostumbrados a nivel presencial. Y por supuesto, habrá que hacer un esfuerzo para ofrecer información a las familias en relación con el uso de las TIC y las consecuencias de su uso.
Podríamos desarrollar distintas actividades que, por ejemplo, demuestren al alumnado que la actividad on-line deja rastros y que estos se pueden seguir; la colaboración puntual de miembros especializados del Cuerpo Nacional de Policía podría ser muy útil en este sentido.
Y también podríamos participar en otras como la que nos proponen unos estudiantes desde el IES César Manrique, de Lanzarote, a los que de entrada quiero felicitar por la iniciativa. Os la reproduzco literalmente:
Somos un grupo de estudiantes del IES César Manrique (Lanzarote) preocupados por el uso inadecuado de las nuevas tecnologías, especialmente de los móviles. Por este motivo hemos organizado un proyecto llamado “No con mi móvil” -noconmimovil(aquí va la arroba)hotmail.com-
Con esta iniciativa pretendemos erradicar la grabación y difusión de imágenes inadecuadas en los móviles.
El proyecto consta de una serie de concursos (individuales o en grupo) a los que están invitados a participar, obteniendo el/los alumno/s ganador/es y su profesor/a estancias gratis en la turística Isla de Lanzarote o bien diverso material informático o de telefonía, según se detalla en estas dos convocatorias que presentamos a continuación:
CONVOCATORIA:
A partir de septiembre 2010
Canción y/o composición original sobre el tema del proyecto (Premio: timple + MP4)
Mejor soporte audiovisual (spot, videocreación, etc.) (Premio: cámara de fotos o vídeo)
Modalidad literaria: mejor composición literaria (cuento, poesía, novela, etc.) Esta modalidad podría contar el patrocinio de la fundación JOSÉ SARAMAGO.
Lo dicho, felicidades al IES César Manrique y animaos a participar.
Este informe de la OCDE analiza distintos factores a partir de las informaciones suministradas por noventa mil profesores y directores de centros de enseñanza y está centrado en la primera etapa de enseñanza secundaria, tanto del sector público como del privado.
No mide directamente los resultados de la enseñanza y del aprendizaje de los estudiantes, sino que presta atención a aspectos que conforman el aprendizaje eficaz, especialmente el grado de confianza en sí mismos con que se enfrentan los profesores a los desafíos educativos que se les presentan (autoeficacia), y la medida en que las clases se desarrollan en un entorno ordenado y favorable para el aprendizaje (clima disciplinario). Se ha demostrado que cuando los profesores consideran que la enseñanza eficaz es una habilidad que puede ser aprendida, este sentimiento de autoeficacia les puede ayudar a analizar y resolver mejor los problemas.
Algunas conclusiones del informe son las siguientes: (más…)
En el número del 10 de diciembre del periódico Escuela, hace José Antonio Marina una reflexión sobre la adolescencia que considero de interés. Recuerda que esta es un producto cultural y que el modelo que los adultos transmitimos a los jóvenes determina una parte de su comportamiento. Y que a base de repetir que nuestros jóvenes son un desastre acabaremos creyéndolo. Y actuando en consecuencia, añado yo.
Subraya que la neurología actual apunta a los cambios en el cerebro más que a las hormonas como causa de la convulsión en la conducta. Dice Marina que los jóvenes pasan de conducir una motocicleta a conducir un Ferrari. Dice la neurología también que en la adolescencia hay otro período de expansión sináptica, tal y como ocurre en la primera infancia, y que por tanto se convierte en una segunda edad de oro del aprendizaje.
Y parece que está dando buenos resultados explicar esto a los adolescentes, que ellos pueden decidir si aprenden a conducir el Ferrari, si vuelven a la motocicleta o si se pegan el tortazo. Y tal y como afirma Marina es un modelo optimista que interesa dar a conocer.
Hay que enfatizar la capacidad que tienen de hacerse cargo de su vida que tienen los jóvenes, y preguntarse cuánto fomentamos los adultos su irresponsabilidad. Los adolescentes merecen que les exijamos más. Educar es ayudar a ser autónomos y Marina denuncia que la familia española está protegiendo a sus retoños de una manera excesiva y perjudicial. Y remata con una propuesta: somos los defensores de nuestro alumnado y deberíamos convencer a la sociedad de que necesitamos un Pacto sobre el Menor.
Y dado que en la sección sobre Andalucía del mismo periódico se recogen opiniones de Águeda Parra, doctora en Psicología y profesora del Departamento de Psicología y de la Educación de la Universidad de Sevilla en las que afirma por ejemplo que “nuestros adolescentes son probablemente menos problemáticos y calaveras de lo que podría parecer leyendo las noticias que aparecen en los periódicos y viendo las series televisivas que supuestamente describen la vida de los jóvenes“, me atrevo a recoger un artículo que publiqué hace varios años y que, salvando todas las distancias, comparte el punto de vista de fondo de Marina y Parra sobre los adolescentes. Se titula Sospechos habituales.
Cuando hablo con jóvenes y me preguntan qué deben hacer para convertirse en buenos ciudadanos globales, les digo que empiecen en su comunidad, su escuela, que hagan bien lo que puedan y partan de ahí. Si alguien ve que algo está mal, que organice a sus amigos y haga algo al respecto. O que diga: “Basta. No lo aguantamos más”. A quienes son objeto de acoso o intimidaciones, eso les da el valor y la fuerza necesarios para seguir luchando.
Cuesta aceptar cómo renunciamos al enorme potencial que tenemos los ciudadanos de todas las edades cuando nos reunimos en torno a preocupaciones comunes. La anestesia del consumo y el bienestar, la escasez de liderazgo, la falta de apuestas por una educación transformadora, … convierten la democracia en un juego formal.
Y da vértigo pensar cuánto contribuímos a fomentar la docilidad entre nuestro alumnado.
Bueno, son cosas que le pasan a uno por la cabeza cuando lleva todo el día revisando blogs del alumnado y escribiendo correos.
Una vez finalizado el congreso sobre la web 2.0 en Málaga, toca hacer algún comentario sobre lo que he podido oir, y sin la menor intención de ser objetivo como de costumbre. Lo primero es felicitar a la organización, la Facultad de Ciencias de la Educación de la U.M.A. y la Consejería de Educación a través del C.E.P. de Málaga. Hemos oído intervenciones interesantes y hemos disfrutado de muy buenos ratos con compañeros de fatigas que están virtualmente cerca.
Entre las ideas que me traigo a casa destacaría las que expuso Juanjo Muñoz sobre el Bachillerato y la ESA on-line: el trabajo por tareas, las correcciones constantes de los trabajos del alumnado, la exigencia de un nivel de coordinación muy alto entre el profesorado, para lo que celebran claustros semanales, y las veinticinco horas presenciales que se pasan en el centro. Una parte importante del trabajo consiste en la mejora de los materiales didácticos que se usan, que además cualquiera puede descargarlos y adaptarlos a sus necesidades. (más…)
Me envía Dolors Reig una referencia a un documento de Isaac Mao, traducido por Emilio Quintana, que propone una alternativa ideológica denominada sharismo. Ante la magnitud que está adquiriendo la generación de contenidos por los usuarios en la web, el autor se pregunta qué motiva a quienes participan en el movimiento 2.0 y qué futuro quieren crear; y destaca un hecho clave:
… los que comparten están acumulando capital social y una superabundancia de respeto por parte de la comunidad. El factor clave que motiva la nueva red, y el núcleo espiritual de la Web 2.0, reside en un cambio en la forma de pensar que llamamos sharismo. El sharismo propone una reorientación de los valores personales … Es la promesa de Creative Commons … El sharismo es también una práctica mental que cualquiera puede probar, una actitud socio-psicológica que busca transformar un mundo amplio y aislado en un Cerebro Social super-inteligente.
Cuando las reflexiones van acompañadas de calidad estética calan más. Por eso traemos este vídeo perteneciente a “The viral education project vir-ed“, visto en El caparazón, que formula una pregunta clave para los docentes que tratamos de incorporar las TIC a nuestra labor:
“Estamos más conectados que nunca a la gente, a los lugares, al conocimiento a las ideas. Hay cientos de millones personas utilizando la web social cada día, pero ¿cómo podemos aprovechar todo esto para que la gente se dedique a aprender?¿cómo podemos organizar este flujo de significado para convertirlo en conocimiento? ”
Aunque The viral education project (vir-ed) es un projecto de investigación que persigue adoptar el pensamiento 2.0 para atraer a las personas a la educación superior, creo que las respuestas a estas preguntas y a otras que se formulan en su blog son aplicables en los institutos de educación secundaria, y como mínimo interesan al alumnado que incluye la universidad dentro de su horizonte de expectativas.
Integrantes es un documental realizado con la finalidad de sensibilizar al alumnado respecto del fenómeno de la inmigración, que recoge testimonios, reflexiones, y experiencias de y sobre personas que vienen a nuestro país.
Una sucesión de planos subjetivos montados con agilidad nos ponen desde el principio en la situación de un recién llegado a España, que da los primeros pasos por esta tierra prometida en la que le esperan otras maneras de sobrevivir. La banda sonora aproxima al alumnado, a ritmo de rap latino, a una realidad que a pesar de ser inmediata -en clase tenemos varios alumnos que no han nacido en España- en muchos casos no les resulta cercana ni despierta su interés.
Las intervenciones en las que se nos ofrecen reflexiones sobre la identidad y el intercambio cultural se enriquecen con secuencias que ilustran visualmente algunas de las mismas, y que a ratos resultan brillantes. Lo hacen sin redundancia, con muy buena factura y con un ritmo perfectamente medido que atrapa al público, en el que la cadencia de Surplus, el documental sueco, se hace presente por momentos. Pero es la elocuencia del silencio durante una proyección escolar la que pone la verdadera nota a este trabajo.
Gustavo Martín Garzo nos regala hoy en El País uno de esos textos que se infiltran en las tareas cotidianas, y estallan sigilosamente en mitad de cada acto con una carga de emociones que no cesa. Que quizá la prisa de mañana desactive, o las evaluaciones próximas. O a lo mejor se queda un tiempo entre nosotros.
Con una hija única de cuatro años no cabe mayor indefensión ante sus argumentos, y las apelaciones en busca de respuesta se atropellan. ¿Por qué ese pavor a mimar a los niños? ¿Por qué el rigor con ellos es aceptado socialmente? ¿Por qué nos sumamos espontáneamente a la sistemática represión de una curiosidad que choca contra los barrotes de nuestro mundo de adultos? ¿No tendría que ayudar el niño que sigue dentro de nosotros a comprender a los que tenemos alrededor? ¿Queda algo de él?
La lectura de su impúdico elogio de la felicidad como un medio favorable para la educación es necesaria. Aunque sólo sea para no olvidar el valor pedagógico de la afectividad, que situándolo en el terreno de la docencia, nos permite reconocerla como uno de los pilares sobre los que descansa nuestra auténtica autoridad sobre el alumnado. ¿Cuántas veces nos han demostrado que están dispuestos a hacer por afecto lo que no harían por deber o por un hipotético beneficio futuro que queda fuera de su horizonte vital a menudo? (más…)
Esta mañana oía en la radio que el Gobierno no aplica la Ley contra la Violencia de género en los colegios.
Y acabo de leer en un correo esta carta de Fernando Orden Rueda, alumno de 2º de Bachillerato, del IES Bioclimático, de Badajoz, 2º Premio del II Concurso Nacional convocado por la Asociación ‘Juntos contra la violencia doméstica’.
Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu ‘método de disciplina’ intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?
Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.
Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo.
Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…
Y sucedió.
Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.
Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.
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