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	<title>Blog del Ateneo de Málaga</title>
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	<description>Blog del Ateneo de Málaga</description>
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		<title>José Luis Sampedro y su visión de la Economía.</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:35:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<category><![CDATA[Educación financiera]]></category>
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		<description><![CDATA[Rafael López del Paso, Doctor en Economía y Profesor de la UMA Su consagrada vocación literaria, unida a su caleidoscópica trayectoria, propia de  humanista renacentista en búsqueda permanente de nuevos mundos, no debe ensombrecer, sino enriquecer, el dilatado y fructífero discurrir del profesor Sampedro por los campos de la Economía. Haciendo uso de una gran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Rafael López del Paso</strong>, Doctor en Economía y Profesor de la UMA</p>
<p>Su consagrada vocación literaria, unida a su caleidoscópica trayectoria, propia de  humanista renacentista en búsqueda permanente de nuevos mundos, no debe ensombrecer, sino enriquecer, el dilatado y fructífero discurrir del profesor Sampedro por los campos de la Economía.</p>
<p>Haciendo uso de una gran erudición y capacidad analítica, con un acusado sentido práctico y de aporte conceptual humano, patrimonio reservado de la reducida nómina de verdaderos maestros en Economía que han ejercido la profesión desde la tarima de las aulas universitarias y las privilegiadas atalayas de los servicios de estudios y los departamentos ministeriales, a lo largo de su trayectoria vital Sampedro ha defendido con firmeza el carácter social de la ciencia económica -al encargarse, como señaló el premio Nobel George Stigler, del estudio de la humanidad en los asuntos ordinarios de la vida-, así como su carácter evolutivo más allá de los grandes avances formales sustentados en desarrollos matemáticos que han dejado de ser un medio y se han convertido en un fin, mostrando un creciente distanciamiento de las complejidades vitales.</p>
<p>Próximo a las tesis de Galbraith, tras participar a comienzos de la década de los cuarenta del pasado siglo en el grupo de investigación que elaboró por primera vez la Contabilidad Nacional y las Tablas Input Output de la economía española, la actividad investigadora y docente del Profesor se orientó al desarrollo del análisis estructural, campo en el que ha realizado sus principales aportaciones que, transcurridos más de treinta años, siguen hoy plenamente vigentes.</p>
<p>Visionario en su época, rompió con claridad con las líneas de pensamiento económico imperantes, alertando de las limitaciones del análisis clásico sustentado en los teoremas fundamentales de la economía del bienestar y en el comportamiento racional del <em>homo economicus</em>, así como de los peligros inherentes a la desregulación plena de los mercados.</p>
<p>En momentos en los que el análisis económico estaba dominado por el cortoplacismo, en aras de resolver los males más graves que presentaba la política económica autárquica, publicó el primer libro sobre la integración de España en la Unión Europea, abogando por la unidad humana y social, base sobre la que construir los valores que encarna la Europa moderna a la que vio nacer.</p>
<p>Como metaeconomista que viaja en carro rumbo al sur, hacia el subdesarrollo, de los que pretende hacer menos pobres a los pobres, durante los últimos años, la actividad de Sampedro ha ido orientada a mostrar las ventajas derivadas de la globalización en sentido amplio- medioambiental, de la salud y de la educación- y las bondades de sustituir el triángulo productividad-competitividad-innovación por el de vitalidad-cooperación-creación, como palancas del desarrollo económico y elementos conductores hacia otro mundo más seguro que garantice la dignidad de los pueblos.</p>
<p>La aportación de Sampedro no ha quedado circunscrita a los especialistas, ni limitada a las enseñanzas impartidas en la Universidad a la que siempre ha concebido como templo de sabiduría, nacida para saber y no para hacer, lo que le ha llevado a dedicar ciertas estaciones de su peregrinaje a promover el desarrollo de múltiples iniciativas tendentes a acercar la Economía a la ciudadanía. Convencido, como señalaba Bertrand Russell, de que todo pensamiento debe comenzar por la familiaridad, Sampedro ha utilizado el cómic para que, con un lenguaje sencillo y asequible, el gran público piense por sí mismo sobre los principales aspectos de la globalización y llegue a comprender el funcionamiento de  los mercados. Contribución que se ha visto ampliada por la reivindicación mantenida desde que prologara la versión española del clásico manual de Economía de Samuelson por el que se han formado numerosas generaciones de estudiantes de promover la educación financiera entre los ciudadanos.</p>
<p>En 1973 el profesor Sampedro inauguraba el curso del Ateneo de Málaga impartiendo la conferencia “El subdesarrollo: ideología y realidad”, volviendo a deleitar con sus enseñanzas a los malagueños un año  más tarde en la apertura del curso de la Vocalía de Ciencias Económicas con su disertación sobre la inflación y el poder económico. Hoy, casi cuarenta años más tarde, en gratitud de sus enseñanzas y la ejemplaridad de su comportamiento en valores,  los que no disponemos de sus capacidades y talento, como aprendices, le rendimos justo y sentido homenaje al Maestro.</p>
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		<title>Introducción al Homenaje a José Luis Sampedro.</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:34:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Laura Rueda Pérez, periodista Hay mensajes que es necesario dar hasta la saciedad. Son palabras cargadas de sentido que nunca vienen de más, sobre todo si tenemos en cuenta el momento en el que estamos viviendo. Es necesario que haya personas que se encarguen de recordarnos estos mensajes porque nuestra mente está ocupada con otras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Laura Rueda Pérez, periodista</p>
<p>Hay mensajes que es necesario dar hasta la saciedad. Son palabras cargadas de sentido que nunca vienen de más, sobre todo si tenemos en cuenta el momento en el que estamos viviendo. Es necesario que haya personas que se encarguen de recordarnos estos mensajes porque nuestra mente está ocupada con otras mil cosas que tienen un ritmo vertiginoso y una duración limitada.</p>
<p>Así es nuestra sociedad actual, acelerada, urgente, instantánea y llena de mercancías efímeras. Sin embargo estos mensajes de los que hablaba al principio no son caducos, siguen siendo, desafortunadamente, una realidad latente a recordar, una necesidad vital y deberían ocupar primeros titulares de prensa, pero por el contrario se nos ocultan y se nos olvidan.</p>
<p>Mensajes como: Estamos inmersos en una crisis financiera, pero lo más importante es que nos envuelve una crisis de valores. Las personas son más importantes que el dinero. Este sistema está agotado y es una contradicción tremenda. El desarrollo que nos está impulsando es imposible y no se puede sostener. Los recursos naturales que destruimos ya no se regeneran, se han destruido. Estamos inmersos en una barbarie porque se están destruyendo los valores básicos de una civilización: el derecho internacional, el sentido de la dignidad… Llevamos dos mil años desde Grecia y se ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, pero seguimos matándonos unos a otros, no sabiendo vivir juntos en este planeta. Para ejercer mi libertad de expresión primero tengo que tener libertad de pensamiento… Y todas estas verdades que tienen que ver con el ser humano y su libertad han sido repetidas hasta la saciedad por José Luis Sampedro.</p>
<p>Mensajes para recordarnos que solo tenemos una vida, que deberíamos vivir en armonía y respeto los unos con los otros. Mensajes de peso con los que todos empatizamos pero que no gozan de toda la visibilidad que debieran y que en ocasiones pueden hacer que se nos tache de ingenuos. Mensajes fundamentales, que aún deben conquistar muchos espacios de esta sociedad.</p>
<p>José Luis Sampedro es de estas personas que no se cansa de repetir hasta la saciedad estas verdades y que en cada acto, entrevista, evento vuelve a hacerlo como si fuera la primera vez. Y de nuevo nos atrapan sus palabras, nos cautivan y deseamos convertirlas en una realidad. Muchos de los que estamos aquí hemos recogido el testigo que nos ha dejado.</p>
<p>Si creemos que hace falta un cambio, es necesario seguir repitiendo todos estos mensajes. Y son necesarios estos actos de homenaje y celebración en los que un grupo de personas da las gracias a otra por su trabajo, por sus ideas, por sus aportaciones, por ser únicos.</p>
<p>¿Cuántas veces se nos olvida dar las gracias, mostrar nuestro afecto, recordar estas verdades universales que hemos dicho antes y que están ausentes en la sociedad actual?</p>
<p>Esta tarde estamos todos aquí para agradecer a José Luis Sampedro en un acto homenaje que le rinde el Ateneo de Málaga.</p>
<p>Es imposible presentar a José Luis Sampedro de una manera convencional.</p>
<p>De él se ha dicho que es la mente lúcida de 94 años, ahora 95, más joven de España.</p>
<p>Que tiene la formación de un hombre de ciencias con vocación de hombre de letras y la convicción de hombre comprometido con el hombre. Que aboga por una economía más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos. Que se ha ido haciendo con los años cada vez más rebelde.</p>
<p>También podríamos presentarlo por su extenso currículum a lo largo de su vida y sus infinitas distinciones: economista, escritor, humanista, catedrático de Estructura Económica por la Universidad Complutense de Madrid, economista asesor en el Banco Exterior de España, Premio de Derechos Humanos de la Asociación pro Derechos Humanos de España (1995); Premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras (2004), Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla. Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». Premio Nacional de las Letras Españolas en 2011. Miembro de la Real Academia Española desde el 1 de febrero de 1990.</p>
<p>Pero también lo podríamos presentar por el universo literario que nos ha regalado con obras como Octubre, octubre; La sonrisa etrusca; El amante lesbiano, el río que nos lleva o el más reciente Cuarteto para un solista en colaboración con Olga Lucas.</p>
<p>Y a pesar de esta extensa lista quizá, escuchándolo hablar, finalmente nos quedemos con su calidad como ser humano.</p>
<p>Bienvenidos y bienvenidas de nuevo. Vamos a comenzar el acto con el presidente del Ateneo de Málaga, institución que rinde este homenaje al profesor Sampedro. Tiene la palabra Diego Rodríguez Vargas.</p>
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		<title>De Senectute</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:30:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Julio Neira. Buenas tardes, querida Vicerrectora, Presidente del Ateneo, señoras y señores: Ante todo quiero agradecer al Ateneo de Málaga su invitación a intervenir en este acto de homenaje a una figura tan relevante como José Luis Sampedro que, pese a su salud quebrantada y a los naturales achaques de su mucha edad, sigue ofreciéndonos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Julio Neira.</p>
<p>Buenas tardes, querida Vicerrectora, Presidente del Ateneo, señoras y señores:</p>
<p>Ante todo quiero agradecer al Ateneo de Málaga su invitación a intervenir en este acto de homenaje a una figura tan relevante como José Luis Sampedro que, pese a su salud quebrantada y a los naturales achaques de su mucha edad, sigue ofreciéndonos el magisterio de su sabiduría y el ejemplo de su tenacidad. En su honor mis palabras adoptarán seguramente un tono de cierta provocación que él adopta en buena parte de sus textos.</p>
<p>Con frecuencia oigo o leo alabar a José Luis Sampedro, con todo merecimiento. Se destacan su sabiduría, su vitalidad, su capacidad para no dejarse abatir ante las adversidades de la vida ni resignarse ante las injusticias sociales, ante las desigualdades que genera el sistema económico y político, que él denuncia con contundencia porque siempre ocasiona sus víctimas en los mismos arrabales de la sociedad, nunca en los barrios de la opulencia, y en estos elogios habitualmente se emplea el mismo término como superlativo: “joven”. “Qué joven está”, o “parece un joven”. Hace unos minutos hemos podido escuchar desde este mismo atril expresiones como “Me gustaría ser tan joven como usted”, o “lo mejor que se puede decir de José Luis Sampedro es que es muy joven”. Yo debo proclamar que no estoy de acuerdo, porque obviamente no es así. José Luis Sampedro no es un joven, es mayor, muy mayor. Tiene noventa y cinco años, no es joven. ¿Por qué nos empeñamos en poner la juventud como un valor en sí misma cuando sabemos que por naturaleza en transitoria? Parece justo que los jóvenes atraigan por sus cualidades físicas, pero ¿por qué ha de ser un valor intelectual o moral? El vigor físico, la capacidad atlética se pierden al abandonar la juventud, y sin duda hay órganos que cumplen mejor su función durante la juventud, pero ¿es el cerebro uno de ellos?</p>
<p>En realidad esta exaltación de la juventud viene del Romanticismo, cuando valores como el inconformismo y la rebeldía contra los principios establecidos en el Antiguo Régimen eran enarbolados por los jóvenes. Hasta entonces en todas las épocas y cultural se valoraba sobre todo la experiencia y la sabiduría que esta proporciona. La juventud no era sino una larga etapa de aprendizaje, que acababa justo cuando llegaba la madurez. Aunque he de reconocer que juventud y madurez son también términos muy relativos. Los tiempos han cambiado mucho las apariencias de la juventud. Vemos fotos de principios del siglo XX en los que hombres y mujeres de treinta años parecen personas muy mayores para nuestra perspectiva. La vestimenta hace mucho. Hoy seguimos hablando de una persona joven aunque sabemos que ya no cumplirá los cuarenta, y si me apuran y cuida su aspecto los cincuenta.</p>
<p>En España conforme se descomponía la dictadura, y sobre todo a la muerte de Franco, empezamos una especie de latría de la juventud. Todo lo joven tenía un plus. Y no era accidental. Había que desempolvar la ancianidad espiritual o ideológica que dominaba el país desde hacía décadas. Pero había también intenciones menos nobles. El capitalismo sabe que los jóvenes consumen mucho más que los mayores, y además sirven de espoleta para la industria del rejuvenecimiento (ropa, cosméticos, tratamientos de belleza, cura de adelgazamiento, etc.) de quienes han dejado de serlo.</p>
<p>En los ochenta el paradigma fue la “movida” madrileña o viguesa, daba igual, el caso es que fuera una estética rompedora y todo pareciera muy joven. Se valoraba la música, la moda, la poesía “joven”, adjetivo que incluido en la publicidad o en el título de un libro daba prestigio por sí mismo. Y proliferaron las antologías de poesía joven. Claro que en este caso el modelo era Rimbaud, el joven por excelencia que había dejado de escribir a los dieciocho años para dedicarse&#8230; al contrabando de armas en África Oriental.</p>
<p>En la política no se podía aspirar al liderazgo de un partido si no se era joven, y tuvimos varios presidentes de gobierno que llegaron al cargo alrededor de los cuarenta años. Incluso las gerontocracias más consolidadas rejuvenecieron su liderazgo. En el Partido Comunista se jubiló Santiago Carrillo y dejó paso a Gerardo Iglesias. En la derecha Manuel Fraga cedió los trastos a José María Aznar. Otra cosa es el resultado dispar que les dio. Y aún hoy podemos leer que un político de sesenta años es mayor, y los jóvenes quieren jubilarlos.</p>
<p>Volvamos a José Luis Sampedro. Este barcelonés de 1917, año de la Revolución de Octubre, saltó a la gran fama y alcanzó un puesto preeminente en la sociedad española de los medios de comunicación en 1985. Tenía sesenta y año años. Era un profesional muy reconocido en su ámbito, el de la Economía. Pero el gran público, que ahora le reconoce por la calle y se detiene a escucharle cuando le entrevistas en la radio o la televisión, no sabía nada de él. Había acabado los estudios de Ciencias Económicas en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1947">1947</a> con Premio Extraordinario. Trabajó en el Banco Exterior de España al tiempo que daba clases en la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_Complutense_de_Madrid">Universidad Complutense de Madrid</a>, donde en 1955 consigue la cátedra de Estructura Económica, puesto que ocupará hasta <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1969">1969</a>.</p>
<p>El público que a partir de 1985 le reconoció como un gran intelectual no sabía que entre 1965 y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1966">1966</a>, ante las destituciones de catedráticos como José Luis <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_L%C3%B3pez_Aranguren">Aranguren</a> y Enrique Tierno Galván en la universidad española, Sampedro decidió dejarla para hacerse profesor visitante en las universidades de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Salford">Salford</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Liverpool">Liverpool</a>. Unido a ellos, junto con otros profesores, crean el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que sería cerrado por el gobierno tres años después. En <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1968">1968</a> marcha a la universidad norteamericana Bryn Mawr College hastiado de la represión del Régimen. Volvió en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1976">1976</a> al Banco Exterior de España como economista asesor y en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1977">1977</a> fue nombrado senador por designación real, en las primeras Cortes democráticas, puesto que ocupará hasta <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1979">1979</a>. Algunas de sus aportaciones fundamentales a la ciencia de la Economía fueron <em>Realidad económica y análisis estructural</em> (1959) y <em>Las fuerzas económicas de nuestro tiempo</em> (1967).</p>
<p>Tampoco su trayectoria literaria era conocida. Había publicado <em>Congreso en Estocolmo</em> (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1952">1952</a>), <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_r%C3%ADo_que_nos_lleva">El río que nos lleva</a> (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1961">1961</a>), que haría película en 1989 el director Antonio del Real, <em>El caballo desnudo</em> (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1970">1970</a>) y <em>Octubre, octubre</em> (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1981">1981</a>). Pero salvo esta y en ciertos ambientes especializados sus novelas eran bastante poco conocidas. Hasta que publicó <em>La sonrisa etrusca</em> en<em> </em>1985. Entonces sí: la novela alcanzó un éxito sin precedentes y el público hizo de José Luis Sampedro uno de sus preferidos. Luego vendrían novelas tan valiosas como <em>La vieja sirena</em> (1990), <em>Real sitio</em> (1993) y <em>El amante lesbiano </em>(2000) y ensayos sobre la realidad socioeconómica como <em>El mercado y la globalización</em> (2002), <em>Los mongoles en Bagdad</em> (2003), <em>Sobre política, mercado y convivencia</em> (2006) y <em>Economía humanista. Algo más que cifras</em> (2009), demostrando una lucidez intelectual y una fidelidad a sus principios extraordinarias en quien ha sobrepasado los ochenta y cinco años. Ese es el valor primordial de José Luis Sampedro, su capacidad de análisis y su inquebrantable convicción en que hay alternativas a este sistema que hoy ñor hoy domina el mundo. Él viene demostrando desde hace años que la creatividad, la innovación, el progreso no son privativos de la juventud.</p>
<p>No otra es la lección de <em>La sonrisa etrusca. </em>Recordemos que la historia nos presenta<em> </em>la relación entre un abuelo y su nieto, en quién vuelca su ternura y a quién intenta transmitir su memoria histórica y su amor por la vida que a él, como consecuencia de la enfermedad, se le va escapando. En esa novela el héroe es el mayor, no los padres jóvenes, incapaces aún de extraer las enseñanzas de la vida. Tenía Sampedro sesenta y ocho años. Y ese era su mensaje: no encumbremos la juventud como valor fundamental, prestemos atención al valor de la senectud.</p>
<p>Brillantemente lúcido, a sus 95 años, José Luis Sampedro hoy mantiene la capacidad de rebeldía que aparentemente caracteriza sólo a la juventud, pero que en realidad es patrimonio de quienes no abdican de sus principios éticos, sea cual sea su edad. Es bien conocida su perspectiva crítica acerca de la decadencia moral y social a que ha llevado a Occidente el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Neoliberalismo">neoliberalismo</a> y las brutalidades del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Capitalismo">capitalismo</a> salvaje y la intransigencia doctrinal de las religiones. En referencia a esto, puso su grano de arena en las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Protestas_en_Espa%C3%B1a_de_mayo_de_2011">protestas en España de mayo de 2011</a> escribiendo el prólogo a la edición española del libro <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C2%A1Indignaos!">¡Indignaos!</a> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/St%C3%A9phane_Hessel">Stéphane Hessel</a>.</p>
<p>Y hoy más que nunca está vigente esa radical disidencia. No dejemos que la patrimonialicen los jóvenes, avivémosla todos, jóvenes y mayores. Disentamos. Resistamos. Para esa tarea el único músculo necesario es la voluntad, y esta, salvo accidente o enfermedad, se fortalece con la edad y la experiencia.</p>
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		<title>Homenaje a José Luis Sampedro.</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:25:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Diego Rodríguez Vargas. Presidente del Ateneo de Málaga. Gracias Vicerrectora por tu colaboración con el Ateneo. Universidad y Ateneo siguen caminando juntos en el fomento de la cultura acercando a la ciudadanía proyectos y reconocimientos como el que hoy nos convoca. Gracias también a los participantes en el acto: escritores y economistas, miembros de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Diego Rodríguez Vargas. </strong></p>
<p>Presidente del Ateneo de Málaga.</p>
<p>Gracias Vicerrectora por tu colaboración con el Ateneo. Universidad y Ateneo siguen caminando juntos en el fomento de la cultura acercando a la ciudadanía proyectos y reconocimientos como el que hoy nos convoca. Gracias también a los participantes en el acto: escritores y economistas, miembros de la Junta Directiva, autoridades y amigos del Ateneo. Pero, sobre todo, gracias a Olga y Amaya por haber facilitado que José Luis Sampedro esté con nosotros. Y aún mi gratitud se magnifica hacia él, José Luis Sampedro, modelo y referente en un mundo de oscuros horizontes y de incierto porvenir.</p>
<p>“Ser, nada más. Y basta” –reza un pensamiento del poeta Jorge Guillén en la fachada de una casa de la céntrica calle <em>Pozos Dulces</em>. He de confesar que me sorprendió por  la original iniciativa y por el profundo sentido de las palabras.</p>
<p>En otra casa cercana, había rotulado “Málaga, Martini del mar”, de Rafael Pérez Estrada. “Cascadas de mar. Mil lágrimas azules disueltas en sal”, de Mario Santiago. “No hallarás otra tierra ni otra mar. La ciudad irá en ti siempre”, de Kavafis&#8230;</p>
<p>En la Cala de Mijas, junto a la puerta de una vivienda se puede leer: “Avenida de la República”. No es el nombre de la calle. Es el nombre de la casa de José Luis Sampedro. Las ciudades están llenas de ideas, de mensajes… Muy cerca de la plaza de la Constitución, en un balcón del Ateneo, a pocos metros de las asambleas del Movimiento 15 M, se podía ver un original cartel que decía: “SE PIENSA”, lo que provocó en quienes pasaban por allí comentarios para todos los gustos.</p>
<p>-Mira- decía un observador anónimo- parece decir que “SE PIENSA VENDER”.</p>
<p>-Yo creo que se refiere a que en este lugar se discuten ideas –decía su acompañante.</p>
<p>Estaba en lo cierto: el Ateneo de Málaga promueve desde hace 45 años  el  pensamiento crítico y el debate en un clima de respeto y pluralismo ideológico. En este sentido, la conferencia inaugural del curso Ateneo  1973-74, la impartió José Luis Sampedro, el escritor que un día introdujo en nuestras bibliotecas la reflexión sobre la vida con “La sonrisa Etrusca”, “Octubre, octubre”, “El Río que nos lleva”, “Cuarteto para un solista”… Desde aquel día, José Luis Sampedro se vinculó definitivamente al Ateneo de Málaga como un ateneísta en el mejor sentido del progresismo intelectual.</p>
<p>De él he aprendido que la economía es una disciplina para satisfacer las necesidades humanas y no para estudiar las estrategias de la ganancia del dinero.</p>
<p>Que la educación es la base del libre pensamiento y la base de la democracia real, producto de la honestidad intelectual.</p>
<p>Que la democracia existe porque hay demócratas convencidos capaces de defender la libertad.</p>
<p>Que el enorme poder de las redes sociales en las movilizaciones de la sociedad civil determinará el futuro.</p>
<p>Que lo mejor de un Premio, en este caso el Premio Nacional de las Letras, es saber la cantidad de gente que piensa como él.</p>
<p>He aprendido, con su ejemplo, que la humildad es parte de la sabiduría.</p>
<p>Richard Ford escribió que “una historia es buena cuando se sale de su lectura mejor equipado para la vida”. Los libros de José Luis Sampedro nos han equipado muy bien para la vida, “acercándonos –como dice Humberto Maturana- a la utopía como una añoranza por una convivencia humana donde prevalezcan el respeto, la equidad, la armonía estética con el mundo natural, y la dignidad humana”.</p>
<p style="text-align: center;">
<a href="http://palotic.es/blogateneo/wp-content/uploads/2013/04/ateneo_sampedro.jpg"><img class="aligncenter" title="Homenaje_Sampedro" src="http://palotic.es/blogateneo/wp-content/uploads/2013/04/ateneo_sampedro-300x200.jpg" alt="Sampedro_homenaje" width="300" height="200" /></a></p>
<p>Querido José Luis: El acto que hoy nos convoca pretende, una vez más, reconocer y difundir los valores éticos e intelectuales de su obra, con la seguridad de que este homenaje contribuirá a reflexionar sobre los difíciles momentos de crisis, no solo económica, por los que atraviesa el mundo.</p>
<p>Escribe Nicolás Casariego en el prólogo de <em>Octubre, octubre</em>: “Sampedro tiene la suerte y la sabiduría de considerar que a su edad ya ha hecho todo lo que debía, que no necesita justificarse ni pedir nada, que el tiempo le sobra. La única razón de su existencia es dar”.</p>
<p>Finalizo con un pensamiento de Sófocles:</p>
<p>“La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo”.</p>
<p>Gracias José Luis Sampedro por haber conseguido, sin pretenderlo, que tu obra sea excepcionalmente bella y útil a quienes te admiramos y te queremos.</p>
<p>En nombre de la Junta Directiva del Ateneo de Málaga le ruego acepte nuestro distintivo, símbolo del ágora griega, con el que identificamos nuestra esencia y nuestra razón de ser: un espacio de libertad, de reflexión y debate.</p>
<p style="text-align: center;">Muchas gracias.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>José Luis Sampedro y los movimientos sociales</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:20:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación financiera]]></category>
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		<description><![CDATA[Germán Ortega Palomo Economista e integrante del Movimiento 15-M Para mí, como no podía ser de otra forma, es un verdadero honor estar aquí, y le agradezco profundamente al Ateneo de Málaga y en especial a su Presidente el haberme invitado. Pero en cualquier caso, y seguro que están totalmente de acuerdo conmigo, en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Germán Ortega Palomo</p>
<p>Economista e integrante del Movimiento 15-M</p>
<p>Para mí, como no podía ser de otra forma, es un verdadero honor estar aquí, y le agradezco profundamente al Ateneo de Málaga y en especial a su Presidente el haberme invitado. Pero en cualquier caso, y seguro que están totalmente de acuerdo conmigo, en el que se merece todo el agradecimiento es nuestro querido homenajeado, por permitirnos disfrutar hoy y aquí de su presencia.</p>
<p>Desde luego, sobran aspectos y cualidades de J.L. Sampedro para destacar en un acto de este tipo. Y créanme que he intentado huir del alago fácil para no caer en un discurso excesivamente edulcorado, pero cuando te enfrentas a una biografía de este calibre… les puedo asegurar, que es imposible pasar por alto tantas y tan buenas facetas.</p>
<p>Desde su clarividencia como economista, por su capacidad para comprender y discernir aquello de lo que realmente se debe ocupar esta ciencia, que actualmente anda algo perdida o cuando menos despistada; o su sensibilidad como escritor y contador de historias, que nos conmueven y nos enseñan; o la serenidad, la candidez, la tranquilidad, incluso la paz que llega a transmitir; y por supuesto no podríamos olvidar su enorme humildad… la humildad como para no querer ser demasiado protagonista, lo cual entraña una innegable generosidad.</p>
<p>Pero me gustaría centrarme en el J.L. Sampedro como persona esencialmente joven… intrínsecamente joven. Y es joven porque su juventud emana de su cabeza y de su corazón, porque la vitalidad, las ganas de vivir y de disfrutar la vida, nunca pueden marcarlas una fecha de nacimiento, sino el amor por los demás y el espíritu crítico.</p>
<p>La perspectiva histórica que aporta a sus reflexiones y a sus razonamientos, es la que le confiere una visión de futuro más clara y certera, con más frescura y atrevimiento que la de muchos mal llamados jóvenes. Gracias a esa visión es capaz de afirmar, sin miedo y con total rotundidad, que estamos viviendo el umbral de un cambio de ciclo… la llegada de un nuevo modelo de sociedad.</p>
<p>Y ha sido esa valentía, la que en estos tiempos convulsos ha hecho de su persona un referente para los movimientos sociales, a pesar de que él mismo declare que no es cabeza ni líder de nada, ya que tiene la suficiente cabeza como para saber que un movimiento como el 15-M no puede tener lideres.</p>
<p>Pero es un referente para nosotros porque es capaz de comprender que los nuevos movimientos sociales, son exactamente eso, algo NUEVO. Porque es capaz de no quedarse anquilosado en las viejas estructuras de un mundo que cambia cada vez más rápido. Y porque es esencial e intrínsecamente joven.</p>
<p>Se agradece su humildad, pero no estaría siendo sincero si no reconociera sus inestimables aportaciones que en el plano intelectual ha hecho al movimiento 15-M y a otros tantos movimientos sociales, que se han cuestionado la realidad que vivimos, que no la han aceptado y que han querido transformarla para vivir en una sociedad mejor para todos.</p>
<p>Gracias por alumbrarnos el camino a seguir.</p>
<p>Como sé que el mejor regalo que puedo hacerle en este homenaje es mi brevedad, para terminar me gustaría transmitirle que es un verdadero honor, y una responsabilidad, oírlo hablar del 15-M con la ilusión y la esperanza con que lo hace. Esperamos, y lo digo con la misma humildad con la que él nos enseña a vivir, no decepcionarle.</p>
<p>Y querría despedirme sumándome a la felicitación por el recientemente concedido Premio Nacional de las Letras. Sin duda sobraban los motivos para concedérselo, pero a mí, como economista y como persona que trata, más mal que bien, de explicar y difundir el conocimiento de la ciencia económica, me gustaría destacar un aspecto que implica una tremenda sensibilidad más allá del conocimiento: José Luis tiene la capacidad para hacer que la economía suene a poesía… eso es algo que está al alcance de muy pocos.</p>
<p>¡¡¡Muchas gracias y enhorabuena por ser como eres!!!</p>
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		<title>José Luis Sampedro. EL Humanismo disidente.</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:16:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Guillermo Busutil, periodista Cuando sea joven, quiero ser como usted, profesor. Un hombre de trazo sencillo y erguido, como el guarismo del uno que medita de perfil, sereno, libre, convencido de que la unidad es la que nos conduce a tener una mejor relación con el futuro. Al igual que usted, quiero ser como el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Guillermo Busutil, periodista</strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p>Cuando sea joven, quiero ser como usted, profesor. Un hombre de trazo sencillo y erguido, como el guarismo del uno que medita de perfil, sereno, libre, convencido de que la unidad es la que nos conduce a tener una mejor relación con el futuro. Al igual que usted, quiero ser como el dos, que resulta del encuentro y la suma con el otro. Como el cinco, que es el dibujo perfecto de la mente abierta a los cambios y a los sueños, la cifra que para Salomón representó la sabiduría y la reflexión frente al egocentrismo de los dogmas que suelen encerrarse en el vacío del cero. Y ser también, en este querer parecerme a usted, el seis que cifra el alma humana, el aliento interior que nos ayuda a superarnos. Cuando sea joven, profesor.</p>
<p>Pero mientras llego a esa edad, si antes la economía de la rentabilidad no me resta del futuro o me obliga a dividirme entre el capital del conocimiento y el capitalismo que ignora al hombre, seguiré buscando en sus libros y en sus conferencias, las luces del humanismo que nos ha inculcado y que sigue defendiendo, aunque haya sido derrotado por una sociedad que ha permitido que el sistema convirtiese el acto de pensar en una peligrosa disidencia, perseguida por los poderes que -prometiéndonos progreso, bienestar y democracia- nos etiquetaron como peones del tablero del mercado. Ese tablero que se metamorfosea en salón de cámara donde el dinero y la política bailan juntos la embriagadora música del poder. Ese tablero que es un desequilibrado puente colgante para las personas que luchan entre sí por alcanzar una felicidad que consiste en producir, competir y consumir. Los tres movimientos, a pie juntillas, que cada día repetimos, sin cuestionarnos por qué la justicia, la honestidad, la conciencia crítica, la creatividad, la educación, la naturaleza social de la economía, han dejado de ser, como usted propugna, nuestros móviles de conducta. Lo curioso es que en estos días los partidos rivalizan por abanderar los ideales de la Constitución de 1812 sin preguntarse dónde están el talante ilustrado, el respeto y la tolerancia que defendía el magno texto gaditano; por qué se han doblegado a las exigencias de los compositores del capitalismo que eliminó el valor de las cosas para ponerles precio. Los mismos que han reducido la vida a comer y no ser comidos. Una batalla que se repite a la sombra de los días, cada vez más oscuros y embrutecidos por el pensamiento sumiso o doctrinario que domina esta época en la que los afectos, las relaciones, las ideas, sólo son viables si son procuran ganancias bursátiles.</p>
<p>Hoy día, pocos son los que recuerdan que octubre, octubre, fue el símbolo de las revoluciones que hicieron los hombres para ser mejores y borrar la sonrisa etrusca de las tiranías, de las desigualdades, de la esclavitud que se ha vuelto más refinada y tecnológica. Pocos son los que detienen la nave de su viaje para escuchar a la vieja sirena cantar que es la libertad la que da dignidad al ser humano. Hoy día, usted lo sabe y no ha dejado de denunciarlo, con la sabiduría de quien conoce todas las aduanas por las que cruzan las debilidades y las fortalezas del hombre, que  vivimos igual que hace dos mil años, rodeados de guerras, de abusos de poder, de los monstruos del fanatismo ideológico o religioso. Que no hemos sabido o querido esforzarnos en crear una familia humana, una sociedad donde el derecho a la conducta migratoria, al mestizaje, al pluralismo de ideas y al diálogo como punto de encuentro formen parte de la convivencia. Hoy día el poder financiero es el río que nos lleva a un  mar en el que ya no desembocan los sueños. Una ceguera a la que usted se enfrenta, igual que lo hace frente al desarme moral de la sociedad, fragmentada en lobos, autómatas y víctimas, en la que apenas se escuchan voces de intelectuales. La suya sí, porque es un romántico, un humanista de larga experiencia, dispuesto siempre a decirle a los que nos culpabilizan del drama por el que nos exigen pagar un elevado peaje, que nadie ha vivido por encima de sus posibilidades, sino que la gente ha utilizado las posibilidades que el sistema le ofreció; que la anorexia de esperanzas que padecemos se cura con una economía más humana, con cohesión social y una educación en la excelencia de los valores. Usted nos ha enseñado que las personas somos mucho más que cifras; que debemos ser ciudadanos capaces de construir una sociedad más justa en la que podamos desarrollar nuestras cualidades y adquirir virtudes; que las verdaderas reformas urgentes atañen a los principios políticos y económicos; que la cultura no es un entretenimiento, sino un imprescindible motor de progreso, la base del pensamiento independiente y constructivo. Tal vez por eso, es lo primero que los políticos recortan y rebajan. Reacciona, indígnate, reivindica una vida digna de ser vivida, nos dice usted a cada uno de nosotros, con esa impronta del profesor que busca espolear el talento, la aptitud del alumno en el que cree. Lo dice y lo repite, con su perenne vitalismo, con la guerrillera ilusión que nos ha transmitido, con las ideas y la experiencia que nos invitan a reflexionar hacia dentro y hacia fuera. Le damos las gracias por haberlo hecho y seguir haciéndolo, por su ejemplo, por mantener vivo el espíritu ateneísta que nos hermana e identifica. Cuando sea joven, quiero ser como usted, querido profesor. Pero mientras llego a esa edad, seguiré practicando y defendiendo lo que nos ha enseñado, que escribir es vivir, y pensar, también.</p>
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		<title>A José Luis Sampedro, intelectual comprometido</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:10:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia-Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Homenaje]]></category>
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		<description><![CDATA[Fernando Arcas Cubero. Profesor de Historia Contemporánea de la UMA Decía usted ayer en el diario Sol de España, Profesor Sampedro, hace ya más de treinta años y en un acto de este mismo Ateneo,  que la función esencial del intelectual es ser un agente de provocación en la vida colectiva, que la diferencia entre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fernando Arcas Cubero. Profesor de Historia Contemporánea de la UMA</p>
<p>Decía usted ayer en el diario Sol de España, Profesor Sampedro, hace ya más de treinta años y en un acto de este mismo Ateneo,  que la función esencial del intelectual es ser un agente de provocación en la vida colectiva, que la diferencia entre el intelectual y el sabio, o el pensador, estriba en que el intelectual es un hombre ligado a los problemas actuales y las cuestiones inmediatas, y habla más de libertad o de hambre que de cuestiones metafísicas.</p>
<p>Decía usted ayer que había que distinguir entre el oficio y la actitud intelectuales. Que la actitud consiste en poner en cuestión las cosas, los hechos sociales, las palabras, en resumen, una actitud inquisitiva, sin la cual desaparece la función del intelectual en la vida colectiva. Decía usted ayer que, por esencia, el intelectual debe ser antidogmático y antidisciplinario, que la disciplina no puede ser una lógica para el intelectual.</p>
<p>Decía usted ayer también, profesor Sampedro, que el intelectual de oficio legitima la política y el de actitud la cuestiona, y el intelectual no es buen gobernante por esa razón. El político es un hombre de acción, mientras que el intelectual señala direcciones para la acción. Que la política influye negativamente en el intelectual de oficio, sobre todo  cuando la verdad oficial es obligatoria. En resumen, que el intelectual debe provocar, desenmascarar e impulsar el cambio.</p>
<p>Decía usted ayer, que  no creía en la disyuntiva entre libertad y compromiso. Que el intelectual debe hacer política, señalando cauces, y que el compromiso del intelectual es ejercer su ética con libertad.</p>
<p>Hace más de treinta años, esta institución funcionó como el intelectual que usted describía para conseguir la democracia en España. Hoy seguimos creyendo que las ideas deben servir para cambiar el mundo en un sentido de progreso. Y si ese mundo que hoy tenemos anunciara retrocesos en derechos ganados tan sacrificadamente,  no dude usted, profesor Sampedro, de  que el Ateneo será de nuevo ese intelectual al que usted ha definido y con el que tantos le identifican a lo largo de su fructífera vida.</p>
<p>Muchas gracias,  felicidades y salud, profesor Sampedro.</p>
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		<title>La narrativa de José Luis Sampedro</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:07:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
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		<category><![CDATA[VOCALÍA DE LITERATURA]]></category>

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		<description><![CDATA[F. MORALES LOMAS Quizá sean la estulticia y la brutalidad los escenarios humanos que más le han conmovido a José Luis Sampedro, y junto a ellos la alegoría con sus puertas, objeto de vida y pálpito de una transitoriedad necesaria. Dieciséis obras narrativas que estremecen y emocionan, un mundo novelesco coherente en el que el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>F. MORALES LOMAS</p>
<p>Quizá sean la estulticia y la brutalidad los escenarios humanos que más le han conmovido a José Luis Sampedro, y junto a ellos la alegoría con sus puertas, objeto de vida y pálpito de una transitoriedad necesaria.</p>
<p>Dieciséis obras narrativas que estremecen y emocionan, un mundo novelesco coherente en el que el amor, la vitalidad, la comunicación, la solidaridad y los grandes principios que han forjado nuestra creencia en esa bonhomía o maldad del ser humano han estado presentes. Dieciséis perspectivas, dieciséis mundos desde <em>Congreso de Estocolmo</em> (1952) hasta <em>Cuarteto para un solista</em> (2011) con Olga Lucas.</p>
<p>La visión humorística y crítica llega desde esa obra inaugural pero también la percepción de la naturaleza como espacio no resuelto y como sabiduría y vitalidad conquistada que corre pareja al amor del personaje y sus ansias de vivir.</p>
<p>Siempre ha dicho José Luis Sampedro que su narrativa es el viaje hacia sí mismo. Un viaje que, en el guilleniano <em>El río que nos lleva,</em> precisa de esa relación de lo individual y lo colectivo. Paisaje de los madereros en el torno de los mundos propios e imaginarios de Paula y Shannon, en una soledad bipolar de naturaleza y cultura.</p>
<p>Considerado como escritor furtivo, desde una supuesta marginalidad construye una obra acopiada por lo auténtico, como sucede en <em>Octubre, octubre</em> (acaso su obra más ambiciosa), magma babélico de indagaciones, reflexiones certeras y suculentas vidas que van y vienen en un ciclo arácnido, como en esa malla alambicada de la existencia, donde el <em>collage</em> se organiza sobre las esencias de la enumeración desequilibrada y la alternancia o la oposición de motivos, o la morosidad de la teoría del conocimiento propuesta y esta toma de conciencia personal, de lucidez en el espeso paisaje del recuerdo de una formularia y falsaria educación, siempre superada por el descubrimiento de la realidad. Una novela también ávida de sí misma, de perspectiva y de reflexiones sobre la creación, como en tantas otras obras suyas.</p>
<p>El mundo de Sampedro está como “fronterado”.  Con palabras se construyen las puertas y ventanas de la literatura, como en <em>La sonrisa etrusca,</em> y ese símbolo de la mueca de los esposos que connota la existencia dual del protagonista entre el pasado y el presente, la memoria y la actualidad, lo agrario y lo urbano…, y donde la novela crece sobre el filo mismo de la realidad y la ficción mientras Salvatore reconstruye su enigmático mundo.</p>
<p>Aranjuez y <em>El Real Sitio</em> fue decisivo para su vida y por eso ha permanecido siempre en el corazón de su novela, a través de los sucesos yuxtapuestos de un pasado que aspira a ser futuro concedido, porque la humanidad avanza en espiral o en círculos concéntricos, como dijo en su discurso académico.</p>
<p>Y <em>La vieja sirena</em>, adicción a lo fronterizo, paisaje histórico de una Alejandría que quiere ser descubierta por esa amante de Ahram y Krito. Una civilización de fronteras, no sólo fronteras espaciales sino temporales. Pero fronteras para ser franqueadas, trascendidas, invitaciones a la posesión</p>
<p>Y al final siempre la dignidad del hombre, el dar sentido humano a cuanto le sobreviene. Ésa es la obra y éste el hombre: José Luis Sampedro.</p>
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		<title>Autonomía y educación: el sentido de lo humano</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:04:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[docencia]]></category>
		<category><![CDATA[Homenaje]]></category>
		<category><![CDATA[Sampedro]]></category>
		<category><![CDATA[tertulia pedagógica]]></category>

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		<description><![CDATA[Encarnación Soto Gómez Doctora en Pedagogía y profesora del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Facultad de Educación de la Universidad de Málaga. Agradezco el honor de estar aquí y contribuir modestamente a este cálido y hondo homenaje a la figura de José Luis Sampedro, un referente en diferentes ámbitos de la cultura: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Encarnación Soto Gómez</p>
<p>Doctora en Pedagogía y profesora del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Facultad de Educación de la Universidad de Málaga.</p>
<p>Agradezco el honor de estar aquí y contribuir modestamente a este cálido y hondo homenaje a la figura de José Luis Sampedro, un referente en diferentes ámbitos de la cultura: la literatura, la economía y lo social, y por supuesto en el ámbito de la educación, no solo desde su faceta de profesor universitario sino también desde su hacer y sentir cotidiano.</p>
<p>Escuchando a los compañeros de atril pensaba, ¿cómo se cocinan personas como José Luís? ¿Qué contextos y relaciones le han ayudado a construirse con un sentir tan profundamente humano?</p>
<p>D. José Luis encarna y simboliza con su palabra y con su implicación el significado más amplio de la palabra educación.</p>
<p>Educar, como han destacado diferentes pedagogos, no es solo transmitir cultura, conocimientos, hechos, informaciones más o menos empaquetadas, aunque parezca que sea el único resquicio que la política permite. Educar es provocar el crecimiento de ciudadanos críticos y autónomos capaces de construir un proyecto de vida personal. Un reto aún necesario y que en una época, en nuestro país, se pagó caro. La promoción de la libertad y la autonomía de pensamiento, hizo que muchos maestros fueran encarcelados, exiliados o silenciados. Vaya hoy, desde aquí, mi más sentido homenaje a todos ellos.</p>
<p>La educación es un tesoro para el futuro de cualquier país, los recortes educativos no ayudarán a promover las condiciones educativas mínimas que la construcción del ciudadano crítico y autónomo necesita. La educación produce desarrollo social y éxito académico, así lo  muestran todas las pruebas y evaluaciones externas donde la variable sociocultural es la que realmente define el desarrollo o nivel educativo de un país.</p>
<p><em>Educar es construir un proyecto que facilite el desarrollo de la razón y de la emoción de sentirse humano, que le ayude a convertirse en sujeto crítico de sus propias elaboraciones y conductas, la razón con minúscula de cada uno como consecuencia del contraste reflexivo con las razones de los demás, cercanos y lejanos. Vivir, interpretar, reproducir y recrear la cultura en la escuela, más que aprenderla académicamente, requiere la misma amplitud y flexibilidad que la vida, es decir, concebir el aula y el centro escolar como un fo­rum abierto y democrático de debate, &#8221; </em>(Pérez Gómez, 1997).</p>
<p>Por tanto, el sentido “educativo” de la escuela, a mi entender, no es solo buscar el éxito académico sino, sobre todo, el éxito vital. Los retos actuales del sistema educativo<em> </em>coinciden con las finalidades básicas de las sociedades que creen en la democracia como forma de organizar la convivencia social:</p>
<p>-       <em>Favorecer la <strong>cohesión social </strong>mediante el incremento de la igualdad de oportunidades entre los individuos que componen la comunidad social.</em></p>
<p>-       <em>Promover la construcción de la identidad subjetiva de los ciudadanos, de modo que puedan comportarse con <strong>autonomía</strong> y responsabilidad en los intercambios sociales, personales y profesionales.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Éste es un reto difícil sobre todo cuando vivimos en una sociedad donde la primacía de la imagen, la información sesgada y fragmentada y la difusión permanente de valores contradictorios, llenan de incertidumbre y complejidad la comprensión de los procesos que vivimos. Esta filosofía postmoderna enfatiza el presente y el ahora, pero el ser humano es pasado, presente y futuro. En educación, no podemos olvidarnos del pasado, y mucho menos ponernos orejeras hacia el futuro. La vida es algo más que lo inmediato y superficial, esta perspectiva puede conducirnos a una educación vacilante y sin personalidad, dependiente de las últimas tendencias transmitidas por los medios de comunicación social o los vaivenes legislativos. Por tanto, necesitamos recordar que la función de la escuela no es solo la de ayudar al individuo a adaptarse al cambio, sino la de analizar y reflexionar el escenario social en el que vive. La educación ha de realizarse por una vía o camino ascendente en el que ésta sea sucesivamente crítica de la cultura, la transformación y la nueva creación cultural. Un reto que se fortalece cuando sentimos que no estamos solos, que contamos con modelos de vida como el del Sr. Sampedro</p>
<p>José Luis Sampedro con su forma de <strong>ser</strong>, entender, explicar, <strong> sentir</strong>,  comprometerse, y<strong> hacer</strong> sencillo lo complejo, se convierte para muchos de los que estamos en esto de la educación, en una figura indispensable para no perder la perspectiva histórica y el contingente de la cultura social que nos rodea.</p>
<p><em> </em></p>
<p>En un modelo de espíritu libre, que como decía Norbert Elías en su obra “Compromiso y distanciamiento” (1983), mira al mundo en la distancia y  se compromete con lo concreto. El niño, la niña, los jóvenes tienen el reto educativo de aprender que ellos también pueden y deben ser protagonistas de esta historia y de convertirla en su historia.</p>
<p>En educación necesitamos discursos y compromisos sabios, críticos, alternativos y llenos de vitalidad como los de José Luis Sampedro.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
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		<title>Corralito, de Manuel Mellado</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 09:24:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrelíneas Malacitana]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Mellado]]></category>
		<category><![CDATA[Rincón del relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Sonó el timbre de la puerta y, por acto reflejo, miró hacia ella; aunque conocía de antemano que desde su posición apenas se veía quien estaba tras los cristales blindados. Con aire aburrido, presionó el pulsador e inmediatamente el sonido de una “chicharra” indicó a los potenciales clientes que podían tirar de la pesada puerta. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Sonó el timbre de la puerta y, por acto reflejo, miró hacia ella; aunque conocía de antemano que desde su posición apenas se veía quien estaba tras los cristales blindados. Con aire aburrido, presionó el pulsador e inmediatamente el sonido de una “chicharra” indicó a los potenciales clientes que podían tirar de la pesada puerta.</em></p>
<p><em>Tras la apertura, dos señoras elegantemente vestidas penetraron al espacio común donde se distribuían las pocas dependencias de la sucursal del pequeño banco de provincias.</em></p>
<p><em>Miraron en derredor: a la derecha había dos mesas separadas por una mampara tapizada, que les dotaba de cierto aire de confidencialidad; al fondo el mostrador del cajero y en medio un despacho, que, presumiblemente, sería el del director de la sucursal. Dubitativamente se dirigieron hacia la segunda mesa, que era la única ocupada. Antonio Alcázar sonrió, mirándolas fijamente; se sentía útil pensando en lo que el banco podía hacer por esas personas. Por la edad y su porte, aquellas dos mujeres podían perfectamente ser su madre y su abuela. Con la mano, educadamente, las invitó a sentarse frente a él.</em></p>
<p><em>Una vez acomodadas, la más joven comenzó a explicar que, dadas las alarmas de la crisis bancaria, habían decidido sacar el dinero de la cuenta de su madre. Antonio tecleó los datos de la cuenta que le dieron y, casi inmediatamente, apareció en la pantalla del terminal informático. «A ver», se dijo, a la vez que sonreía pensando que la cantidad que tendría la señora estaría perfectamente cubierta por el fondo de compensación bancario y no sería necesario retirar nada. De una mirada barrió, de arriba abajo, los apuntes de la cuenta hasta llegar al final; el saldo superaba los cuarenta mil euros cubiertos por ley. La sonrisa desapareció de su boca medio abierta, aunque mantuvo una entildada mueca profesional, al ver aquella cifra superior a los cien mil euros.<br />
Por su mente pasó la mala suerte de haber llegado unos minutos después de la apertura del banco, por lo que no pudo salir a tomar café con el director como tenía por norma. A primera hora, antes del pico de las diez, el gerente de la sucursal se había llevado a su compañero para el rito matinal: era el único empleado de nivel medio en la sucursal. Recordó la estrategia explicada – por supuesto siempre de viva voz– a los empleados con una cierta responsabilidad: «Se evitará por cualquier medio la retirada de fondos de las cuentas». Maldijo hacia sus adentros la decisión del año anterior de asistir a aquél seminario en que se les formaba en técnicas de persuasión y negociación para vender lo invendible. No podía alegar desconocimiento.</em><br />
Manuel Mellado Torres</p>
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